Por: Diego Elías
No hay forma de escapar de ellos, los alimentos demasiados dulces, llenos de grasas malas y ricos en energía están en todas partes. Desde hace décadas estos modernos hábitos alimenticios causan problemas a millones de escolares. ¿Pero qué hay del cerebro? ¿Perjudica una mala alimentación también nuestra salud mental, nuestro estado de ánimo y nuestra capacidad cerebral?
“Sabemos que la comida chatarra engorda, pero también puede atrofiar el cerebro”, Carlos Riveiro, científico. Entre tanto, también los investigadores del cerebro estudian las consecuencias de nuestros hábitos alimenticios. “Una alimentación alta en grasas y rica en azúcar, producen cambios a largo plazo en ciertas zonas del cerebro”, Carlos Riveiro, científico. Esta ciencia aún joven revela una nueva faceta en la alimentación. Con un aumento en la ingesta de azúcar el cerebro se reprograma, por lo tanto, lo que pasa por la cabeza también depende del contenido del plato.
Alimentación y comida chatarra
¿Qué pasaría si los niños no ingieren nada más que comida chatarra? Científicos australianos de la Universidad de Sídney se ocupan de esta cuestión. Margaret Morris dirige el único laboratorio en el mundo donde las ratas se alimentan con los alimentos producidos industrialmente, que se pueden encontrar en supermercados o cadenas de comida rápida.
“Para nuestro experimento damos de comer a las ratas alimentos habituales como: papas fritas, chocolates, pasteles y galletas. Todos estos alimentos están disponibles en todas partes y son baratos, de esta manera simulamos la alimentación los países sudamericanos”, Prof. Margaret Morris, Universidad de Nueva Gales del Sur, Sídney.
La primera observación de este experimento, la rata consume porciones del doble de grandes, el animal nunca parece estar satisfecho, sin embargo, esa no es la mayor sorpresa. “Estamos particularmente interesados en los efectos de esta alimentación en la memoria de los animales, los medimos con la ayuda de una conocida prueba de comportamiento de reconocimiento de objetos”. Para esta prueba coloca algunos objetos en la jaula de una rata. El animal, inmediatamente, comienza a inspeccionar los objetos. Una vez que el animal ha explorado todo y memorizado su entorno, se aparta momentáneamente. Posteriormente, se mueve un objeto y vuelven a colocar a la rata en la jaula.
Cuando regresa pasa más tiempo examinando el objeto movido porque al otro objeto ya lo conoce, está en su memoria. Sin embargo, las ratas sobrealimentadas muestran un comportamiento diferente. “Los animales que reciben alimentos muy altos en grasas, azucarados o ambos, reconocen el objeto movido con menos frecuencia. A diferencia de las ratas sanas que dedican el aproximadamente la misma cantidad de tiempo a examinar ambos objetos. Esto indica un daño en la memoria espacial.” Margaret Morris.
Las ratas sobrealimentadas no solo tienen una memoria espacial dañada, sino también otros trastornos funcionales que son una señal de alarma para los científicos. Esto indica cambios en el hipocampo, una pequeña región profunda del cerebro responsable del aprendizaje y la consolidación de los recuerdos.
Estudios recientes muestran que la comida chatarra también daña el hipocampo humano y produce pérdida de memoria, como también fatiga, produce ataques de ira, diabetes, depresión y ansiedad.
El menú ideal
El menú ideal para las células grises aún se desconoce en gran parte, sin embargo, una dieta variada y equilibrada que no contenga alimentos procesados industrialmente o azúcares y que incluya muchas frutas y verduras parece ser la mejor receta para mantener las capacidades mentales. “A mi abuela le encantaba decir: “Eres lo que comes, así que come bien. Y la ciencia comienza a reconocer cuánta razón tenía” Carlos Riveiro.
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