Por: Edith Blas
Ronchas en la piel, fatiga y constantes mareos. Estos fueron algunos de los síntomas que experimentó Carlos Marina, de 33 años, ahora ex trabajador del Congreso de la República.
Cuatro meses transcurrieron desde el primer caso de viruela de mono en el Perú y a la fecha, aún existen estigmas en torno a esta enfermedad. Los contagios aumentan y la discriminación también.
Según el último corte correspondiente al primero de octubre emitido por el Ministerio de Salud, se registraron 2 587 casos a nivel nacional y más de la mitad pertenecen a Lima.
Carlos Marina Puscán, comunicador de profesión, contrajo la viruela de mono a comienzos de julio. Cuando su diagnóstico fue entregado, dio parte a su centro de labores, el Congreso de la República, específicamente a la Comisión Especial Multipartidaria de Protección a la Infancia. Relata que, desde el momento uno, se sintió discriminado y marginado de alguna manera. “No querían tocar mis cosas, tuve que enviar a un familiar a que las recogiera. Fue muy impactante y doloroso para mí. Todos los medios estaban tratando el tema. Mencionaban mi oficina, mi ubicación. Hasta me mostraron videos de que estaban fumigando mi escritorio”.
Después de 21 días, se le dio el alta. Marina retornó al Parlamento para continuar con sus labores. Grande fue su sorpresa cuando uno de los asesores le informó que su contrato había cesado.
No solo se vulneró su decisión de mantener en privado su estado de salud, sino también su derecho laboral.
La viruela símica desató el miedo en el Congreso, al punto de llegar a la discriminación, debido a la desinformación que ronda la enfermerdad. “Mis compañeros de oficina me decían que soy un irresponsable, que me he contagiado ‘por irme a putear’, y que ahora los estaba poniendo en riesgo a ellos”.
Incertidumbre comunicacional
Las dudas relacionadas a las vías de transmisión son cada vez más grandes.
El problema principal es la falta de información, la cual deriva en la estigmatización, principalmente contra la comunidad LGTBIQ+, ya que se consideraba que esta enfermedad solo atacaba a homosexuales. Ante este panorama, el infectólogo, Juan Carlos Celis, menciona “Existe una barrera que hay que reconocer, porque sino cómo la afrontas comunicacionalmente. La primera batalla será igual que en el COVID-19: es decir una batalla comunicacional, tenemos que avanzar rápido sincerando la información, la data, evitando la discriminación, pero con datos transparentes, que eviten otra vez la desinformación, las noticias falsas, los charlatanes que salen a hablar mal de las vacunas, hay que anticiparte a todos estos fenómenos para poder afrontar este brote”.
La viruela de mono debe combatirse con información veraz y sobre todo, esta debe ser precisa.
El Ministerio de Salud emprendió una estrategia, la cual consistía en esparcir folletos con las en establecimientos como colegios, discotecas, aeropuertos y saunas. En los volantes se hacía hincapié en las vías de transmisión de la viruela símica. ¿Fue esta la mejor opción para hacerle frente a la desinformación?
A inicios de agosto, uno de los asesores del Minsa, Eduardo Ortega, comentó que se desembolsó dinero destinado a la campaña de prevención masiva para redes sociales. Sin embargo, hasta la fecha, son contados los posts que se aprecian.
Transmisión
Es cierto que la mayoría de casos reportados se dan mayormente en homosexuales, pero esto no significa que el resto de la población sea inmune. Toda la población está expuesta a contraer el virus si mantiene contacto directo con otra persona infectada.
El investigador del Instituto Nacional de Salud, César Cabezas, menciona que “para tranquilidad de la gente, la viruela del mono no tiene la misma velocidad de transmisión del covid-19 y la transmisión por vía aérea no es tan importante, sino por contacto estrecho”.
La enfermedad se transmite por el contacto cercano, ya sea piel con piel, costras, fluidos corporales y/o gotículas respiratorias.
Es importante reconocer que la viruela del mono no es una enfermedad de transmisión sexual como el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), pero sí se contagia mediante el contacto íntimo durante el acto sexual. Asimismo, el uso de preservativo no evita el contagio.
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