Por: Nayeli Rocca
Las instituciones educativas han retomado sus clases presenciales tras dos años de pandemia.
Después de haber vivido un par de años difíciles en los que la situación ameritaba que los estudiantes lleven sus clases en una modalidad virtual, se ha retomado a lo que antes era su vida cotidiana, pero ¿Ellos regresaron igual que antes o ya se acostumbraron estar frente a una pantalla y esta vuelta a clases ha afectado en su salud mental?
Estos jóvenes han visto los sucesos de la COVID - 19, entre ellos están los problemas económicos a nivel nacional, familiares cambiando su rutina y trabajando de forma remota todo el día, y el miedo o preocupación de que sus familiares terminen gravemente mal de salud a causa del virus.
Hay adolescentes que nunca antes habían reportado problemas en su salud mental, no se habían sentido mal consigo mismos ni pensado si hacían algo mal, esto se ido originando en casa, el estar metidos hace que ellos no tengan ganas de hacer alguna actividad y al estar encerrados en su “mundo” provoca estrés, ansiedad, depresión o un trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Según datos de la UNICEF, 1 de cada 7 niños ha sido directamente afectado por los confinamientos que hemos atravesado.
Apoyo en las escuelas
El regreso a las escuelas de manera presencial fue difícil para ellos, puesto a que deben evitar posibilidades de contagio y hacer que los estudiantes se sientan cómodos con las nuevas actividades. Considerando que los alumnos ya estaban con un método de enseñanza, que ya lo volvieron su rutina, se debe originar un entorno de nuevas experiencias educativas, así como reforzar los valores y la exigencia a ellos.
Según el psicólogo Renzo Villanueva, profesor del programa de Psicología de la Universidad de Piura, “Todos hemos pasado por experiencias muy sensibles que deben ser abordadas en clase, es importante que el docente tome en cuenta el mundo emocional de sus alumnos”. Por ello, los profesores deben ayudar a los alumnos a canalizar los problemas que han tenido o siguen teniendo, así como decirles que las emociones por más intensas que sean no son malas, solo se debe aprender a expresarse mejor.
Las escuelas de ahora deben crear espacios de conversación, debido a que los adolescentes expresan sus emociones más que antes, divulgan sus opiniones, cuando menos los esperas, y lamentablemente no son escuchadas, es aquí donde entra la ayuda psicológica, normalmente, en cada institución educativa, podemos encontrar, al menos, una persona a cargo del área de psicología pero en estos tiempo se requiere mínimo un equipo de cinco o seis personas para esta labor.
Además, la cantidad de psicólogos en un colegio debe ser proporcional al de los alumnos, caso contrario la calidad del trabajo se ve afectada al igual que la estabilidad emocional, según el psicólogo Villanueva.
Familia, pilar fundamental
A pesar de que los jóvenes ya están asistiendo a sus escuelas, no significa que al regresar estarán más calmados. Los padres deben observar las actitudes de sus hijos, luego de estar en sus colegios, así como también, preguntarles qué tal les ha ido en la escuela o que han hecho en el primer día de clases, básicamente, involucrarse en todo lo que conlleva este proceso.
Para ello cada madre o padre de familia debe mostrarse tranquilo con ellos al comprobar cómo se sienten. Además, es recomendable que realicen actividades juntos, puesto a que los escolares aún están en crecimiento emocional. Considerando que hay adolescentes que están por llegar a la universidad y, algunos de ellos, ya tienen experiencia dentro de estos problemas de salud mental, estas deberían ser mencionadas habitualmente.
También se debe tomar en cuenta la alimentación de los jóvenes, ya que, que retornar a las escuelas, aparte de afectar su salud mental, otra de las variables que afecta su comportamiento es la fatiga, puesto a que realizar actividades que demanden concentración o que utilicen todo el cuerpo están fuera de la rutina que llevaban, es por eso que ellos deben tomar vitaminas o algún alimento que puedan ingerir en el desayuno que los ayude a mantenerse energéticos en el colegio.
Cabe resaltar que las emociones como depresión, ansiedad y estrés son mayormente copiadas del ambiente familiar y, esta vez, podemos decir que es más complicado, puesto a que la cuarentena hizo que todas las personas no salieran de sus casas, haciendo que convivieran en un ambiente cerrado. Por ello, no solo los adolescentes sino también los adultos deberían tomar las medidas necesarias para una mejora en su salud y ser el ejemplo de los menores.
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